Historia del Movimiento de Liberacion Nacional
TUPAMAROS
"DOCUMENTO 4"

1969
PARTE 1 : INFORME
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"Los acontecimientos sucedidos en los últimos meses, que han tenido como protagonista al MLN, lo han puesto en el tapete de la publicidad nuevamente, pero en condiciones más favorables que en situaciones anteriores, dado el nivel combativo demostrado y la situación general del país.
Se puede decir que se ha logrado, a través de estos hechos, que toda la población de país conozca ahora al Movimiento, hacer saber que vive aún, y perdura en sus propósitos; y frente a sectores radicalizados se ha ganado cierto respeto y prestigio. Tampoco hay que despreciar el temor que empezamos a inspirar en la reacción y en las fuerzas represivas". (Suplemento de Enero de 1968 al Documento 1).

"En oportunidad de las revoluciones nuestras el gobierno sabía quiénes eran los revolucionarios, dónde estaban y para qué luchaban. Ahora todo es oculto, no se sabe cómo, ni dónde, ni cuando van a actuar". (Alfredo Lepro, Ministro del Interior, ante el Parlamento, 8/1/69).
Con esta y otras afirmaciones, Lepro argumentaba frente a la oposición parlamentaria, la necesidad de mantener las Medidas de Seguridad. En la reunión, él y Francese se dolían del hecho de que (los Tupamaros) "cuentan con la simpatía de algunos sectores de la población, la prensa y el Parlamento".

Por los mismos días, el Comisario Rodríguez Moroy declaraba a la prensa que teníamos una célula en cada barrio y que iban a necesitar 2 ó 3 años de trabajo intenso para liquidarnos. El diario BP COLOR reconocía en su página editorial que contábamos con el apoyo de la población postergada, mientras el Presidente de la República consideraba los resultados del allanamiento de la calle Caramurú.

No es la primera vez, desde hace un año a la fecha, que el Presidente y aún el Consejo de Ministros se reúne para considerarnos. Los mismos políticos que hace un año se referían a nosotros con una sonrisa irónica y de lástima, comienzan no sólo a preocuparse sino a reconocer públicamente en sus editoriales que "lamentablemente hemos entrado en la historia política del país" (Acción y El Diario, Agosto 1968).

Algunos de esos políticos han recibido directamente los golpes del MLN.

Una encuesta universitaria nos adjudicaba a mediados del año pasado un respaldo popular superior al obtenido por toda la izquierda junta en las últimas elecciones.

El MLN ha tenido y tiene resonancia internacional.

A todo lo que esto significa y trasunta, hemos llegado después de cinco años de trabajo silencioso, y después de un año de lucha como fue 1968. No es nuestro mérito el fundamental, sino que en todo caso es debido a una situación peculiar de nuestro país en la que nadie creyó. (Releer el libro de Debray y "El Uruguay no era una excepción", Ariel Collazo, Revista América Latina, No. 2, 2da. época).

Mientras tanto hemos asistido:

-Al agotamiento de los partidos políticos tradicionales como soluciones políticas de las clases dominantes. Estas se constituyen directamente en resortes del poder sustituyendo a los políticos profesionales.
-Al agotamiento de las posibilidades de lucha reales del sindicalismo dentro de la actual legalidad. A ello hemos llegado pasando por la represión y por la instalación de la COPRIN.
-Al agotamiento y finiquitación del Uruguay "batllista" o de la "Suiza de América"
-A la irrupción de la violencia y aún de la lucha armada como única alternativa en la conciencia de los sectores de vanguardia, mientras en el pueblo cunde el escepticismo luego de la represión incontestada y la lucha estéril. Las vanguardias buscan afanosamente nuevos caminos y formas de lucha para afrontar los nuevos tiempos, mientras la masa asordina su disconformidad a la espera de una alternativa que aún no ve.

En este último aspecto es en el que quizás hemos estado omisos durante 1968, año que ofreció oportunidades y condiciones propicias para "salir" y construir la alternativa.

Eso no puede volver a pasarnos.

Pero aparte de los éxitos, el MLN ha recibido en los últimos meses duros golpes de la represión, y es necesario que los tengamos en cuenta. Para ello es imprescindible hacer un poco de historia.

En Setiembre de 1968 se realizó una reunión de Comité Ejecutivo del MLN ampliado con varios compañeros con responsabilidades de conducción para considerar algunos problemas, analizar la situación y sacar algunas conclusiones de futuro.

Las conclusiones más importantes y las que interesan al análisis de los últimos golpes recibidos son:

a) Cuando "aflojen" las luchas callejeras y las tensiones sociales, la represión se dedicará a nosotros plenamente, le demos o no motivos inmediatos para ello.

b) A raíz del crecimiento del MLN y de la descentralización necesaria que se reafirmaba en esa reunión como necesidad organizativa impostergable, se abre un margen de fallas posibles que van a constituir un tributo insoslayable del crecimiento.

Hoy asistimos a la confirmación de estas conclusiones y entonces se hace necesario profundizar el análisis de esta nueva situación tan peculiar en que estamos. Hasta hoy el MLN se ha dedicado primordialmente a ganar el apoyo mínimo necesario para desarrollarse a nivel de vanguardias, ha ido preparando las condiciones organizativas internas mínimas y ha tratado por todos los medios posibles de modificar la imagen casi exclusivamente policial que el pueblo tenía del Movimiento. Esto es lo que ha pautado los esfuerzos de la Organización y fundamentalmente su acción militar.
En esta tarea se ha logrado el éxito y simultáneamente se ha creado una nueva situación. Los hechos nos han colocado justamente en el polo opuesto a las clases dominantes, cada vez más como su principal enemigo. Estamos en su punto de mira, justamente porque hemos obtenido éxitos. Estamos en el tapete en forma cada vez más seguida. Los triunfos y derrotas tácticas siempre se transforman en victorias estratégicas para nosotros, por lo menos por ahora.

Al crecer hemos cambiado, generado nuestra propia dinámica, nuestras propias y nuevas contradicciones, nuestras propias y nuevas necesidades. (Por ej.: antes podíamos decidir actuar o no actuar, de acuerdo a nuestra conveniencia. Ahora, querámoslo o no, hemos contraído compromisos que debemos respetar y asumir a veces indefectiblemente).

Con el crecimiento y los éxitos hemos adquirido nuestro propio "peso", que asimilado y utilizado correctamente puede ser una fuerza útil a la Revolución, pero que de lo contrario puede transformarse en peso muerto, "obesidad" estéril, que se vuelve en nuestra contra. Algo de esto último nos está sucediendo. Paradójicamente estamos recibiendo golpes porque somos demasiado grandes, porque significamos e importamos demasiado. Este fenómeno, que se expresa en mil formas distintas, es la "causa final" estratégica, diríamos, de los golpes recibidos. Causa que está en el fondo de todos los errores o fallas que puedan explicar en lo inmediato cada golpe. (Sobre esto volveremos en la Parte 3).

Asistimos, pues, a una ofensiva sistemática de las fuerzas represivas; la primera de una larga serie que ya no se detendrá hasta nuestro triunfo (o el de ellos).

En el futuro será siempre así o peor, en la medida -repetimos- en que signifiquemos algo políticamente hablando.

A esta altura es casi seguro que el enemigo tiene en su poder un panorama de indicios (léase ficheros) lo suficientemente amplio como para abarcar la Organización totalmente. Esto no quiere decir que la mayoría de los miembros del MLN esté detectada. Pero sí quiere decir que muchos de sus sectores están "tocados" en mayor o menor grado por el enemigo. Esta situación con el tiempo se irá agravando... Aún es legítimo pensar que puede haber en manos del enemigo en muchos casos, pruebas e indicios suficientemente serios como para adelantarse a 'proceder" con perspectivas de éxito contra muchos compañeros.

Es natural. Máxime en una etapa como ésta, en la que reclutamos casi exclusivamente del seno de las vanguardias que más se han "quemado" en la lucha, o entre viejos militantes de nuestra izquierda y nuestros sindicatos, cuyas posiciones son sabidas o imaginadas por los servicios de Inteligencia. Máxime en una etapa en la que cada vez son más tajantes y claras las definiciones, y entonces, para el enemigo es también fácil clasificar a la gente: hoy, quien honestamente está con la revolución, está con la lucha armada, y quien está con la lucha armada...

Puede preguntarse entonces: si es así, ¿por qué no actúan?

Ellos no lo hacen porque saben que es inútil, que lo único que ganarían en la mayoría de los casos es mostrarnos lo que saben, o lanzar a la clandestinidad, y por lo tanto perderle la pista, a un número cada vez mayor de gente. Y eso no les conviene. Ellos tienen que guardar -como el avaro- y utilizar con máximo rendimiento los datos que manejan. Ellos tienen, en fin, que golpear duro y si es posible en la cabeza. (La Organización es para ellos una tenia: de nada vale capturar o destruir segmentos mientras quede la cabeza siempre cabeza siempre capaz de reproducirlos). Además les conviene 'guardar' para mantener la iniciativa táctica y para usar lo que tienen en respuesta adecuada a algún golpe nuestro.

El crecimiento, el grado de desarrollo alcanzado, etc., significa además mayores posibilidades, también mayores riesgos: distensión de los controles internos por mayor cantidad de Compañeros, mayores posibilidades de infiltración. mayores fallas a la discreción y la compartimentación, proliferación de enlaces y movimientos peligrosos, etc. En fin, un mayor margen de riesgo.

Todo ello lo podemos menguar con medidas tácticas, pero nunca eliminar, porque es inherente al peso alcanzado. Como medida de fondo, la única que podemos tomar es la de invertir pronto ese capital de forma que rinda más de lo que la represión nos va quitando sistemática e inexorablemente

Frente a todo esto tenemos dos respuestas:

Una, táctica: la clandestinidad y las condiciones que la hagan posible y útil

Otra, estratégica: el MLN hoy, ya con lo que tiene, con lo ganado debe jugar la carta de las masas. Apostar a las masas antes de que nos hagan polvo lo que tenernos, lo que hemos ganado.

En fin, ellos juegan pero nosotros también. Nosotros a favor de la historia; esa es nuestra única ventaja.

Si no contamos con el pueblo deberemos enfrentar los aparatos represivos solos, mano a mano, como ellos. Ese pleito lo perdemos.

Si contamos con el pueblo entonces ellos no tendrán que derrotar al MLN: tendrán que derrotar al pueblo.

Lo peor, -o lo mejor- es que ya no se puede retroceder. Hemos engendrado una dinámica en la que el retroceso es igual a la claudicación o sólo se compadece con ella. Ahora, si tenemos fe y confianza en el pueblo, en nosotros, en nuestras ideas, sólo cabe ir para adelante en una opción de hierro planteada una vez más y ya sabida desde hace mucho tiempo, pero quizás nunca con tanto calor. Esa opción alguien la expresó así: "EN LAS REVOLUCIONES, CUANDO SON TALES, SE TRIUNFA O SE MUERE".

PARTE 2 -
LA CARTA DE LAS MASAS

1.- "Por las condiciones del país por la situación del Continente, por la expectativa creada a nuestro alrededor, debemos pasar a una etapa superior de lucha, que en nuestro caso es la instalación del foco armado operante, al menor plazo posible".
2.- "Lanzar un foco armado que pueda inscribirse en la estrategia de "crear muchos Viet Nam"... (Suplemento de Enero '68 al Doc.1).
3. - "Nuestra experiencia, empero, es limitada; explica cómo se puede organizar un movimiento armado, no explica como se gana el apoyo del pueblo, de las grandes masas; explica sí cómo se gana el apoyo de los sectores más combativos y esclarecidos" (Doc.1 - Cap. V).

La alternativa es justamente explicar o demostrar cómo se gana el apoyo de las masas como condición indispensable, no sólo del triunfo, sino ya de la mera perduración. Ello significará para nosotros en cambio un aumento de nivel de la lucha. Es iluso pensar que todavía podemos hacer retroceder la situación.

Desde el punto de vista represivo, la guerra contra nosotros está desatada independientemente de nuestra acción o inacción. Ahora sólo se trata de golpear más que el enemigo.

De la misma forma siempre se puede pensar que una organización puede ser mejor mañana que hoy. Pero postergar el pasaje a la acción -o a otro nivel de acciones- a la espera de ese mejoramiento, es ignorar aquel principio que dice que es imposible mantener por mucho tiempo una organización clandestina sin pasar a la acción. Ese principio está actuando sobre nosotros con todas sus fuerzas.

¿En qué consiste para nosotros pasar a la acción o pasar a otro nivel de acción? En rigor el MLN ya ha pasado a la acción. ¿A qué nos referimos entonces cuando ahora hablamos de ello? ¿Cómo se producirá ese salto?

Las dificultades de comprensión o de exposición del asunto se deben a las condiciones peculiares de nuestro país. En otros países (Cuba y Argelia, por ej.), el "momento" fue de relativa fácil elección para los revolucionarios. Eran países donde las condiciones objetivas externas se daban en forma clara. La elección del momento del pasaje de la lucha a otro nivel del inicio era fácil; dependía casi totalmente de las condiciones internas de las organizaciones revolucionarias, o más genéricamente de las condiciones subjetivas mínimas. Una vez reclutados los cuadros mínimos, los medios mínimos, (armas, etc.), era mucho más fácil que acá trazar los planes, y aún fijar las fechas exactas: 26 de julio de 1953 en Cuba, 1 de Noviembre de 1954 en Argelia).

La necesidad de la lucha armada en esos países no era cosa discutida por los sectores progresistas. La posibilidad de apoyo popular era inmensa y dependía exclusivamente de la corrección de los planes revolucionarios.

En nuestro país no es así. Además de tener que respetar y medir las posibilidades internas, nosotros tenemos que medirnos constantemente con la situación política externa o más genéricamente con las condiciones objetivas. En ese terreno hemos avanzado mucho en los últimos tiempos. Pero la situación, a pesar de que cada vez es más clara para la conciencia de la población, todavía no lo es en la medida de lo que era en esos países.

Noventa años de tranquilidad, estructuras políticas que, aunque cada vez más desnudas, todavía encubren el carácter dictatorial de la dominación de las clases dominantes y el factor imperialista. Fuertes tendencias reformistas aún actuantes llenan el panorama de falsas salidas, entorpecen la comprensión de las grandes masas, las confunden. Lo tendencial es que esa situación evolucione en favor de la revolución. Puede hacerlo paulatinamente o puede hacerlo a través de saltos bruscos. El año pasado con su secuela de lucha y represión ha sido una demostración de ello.

Este hecho ha pautado el accionar y los planes del MLN desde su nacimiento (1963). La acción militar y política se ha debido adecuar a esa realidad, y así si nos analizamos y analizamos nuestra acción veremos algo muy distinto a lo que sucedió por ej. en los países citados. Avanzamos hacia la instalación de la lucha armada en forma gradual, con retrasos y aceleramientos dependientes de nuestra situación interna, de los golpes recibidos, etc. y a veces de la situación externa. En nuestro país y para nosotros el proceso ha sido ambivalente: hemos tenido que trabajar para construirnos internamente (conseguir hombres, medios, lo mismo que Cuba y Argelia) y hemos tenido que trabajar y actuar adecuándonos a la situación externa y aún laborando sobre ella. No podemos fijar fechas con la exactitud de los ej. aludidos pero podemos predecir si que avanzamos a un salto de la misma calidad o categoría de los saltos que en la historia se conocen con fecha como el 26 de Julio, elegido por nosotros a la vuelta de cualquier esquina del desarrollo de los acontecimientos o quizás debamos construir este 26 (en cuanto salto cualitativo) a lo largo de días y meses de labor graduada y cuidadosa. Todo eso es propio del Uruguay de hoy. En definitiva, si tuviéramos que definir el salto, el pasaje a otro nivel de acción diríamos: ahora se trata de actuar en todos los frentes de lucha para lograr un solo objetivo:

captar y movilizar al pueblo para y en la lucha armada revolucionaria. Este viejo objetivo estratégico del MLN puesto ahora en ler. orden implicará cambios importantes de todo tipo en la Organización y en el accionar. Hasta ahora hemos actuado pautados por la tarea central de construir el MLN, ganar el apoyo de los sectores de vanguardia, crear condiciones mínimas y contrarrestar los embates represivos y propagandísticos del enemigo, que siempre son peores o más peligrosos al principio. Hemos entonces hecho acciones espectaculares, de alta calidad técnica y cuidadosamente seleccionadas para obtener los fines buscados: o un buen lote de materiales necesarios o buenos resultados propagandísticos. Pero cuando se trata de encuadrar al pueblo, forzosamente se cambia el ritmo y la categoría.

Ya no se trata de grandes acciones periódicas, aunque se sigan haciendo, sino de ataques sistemáticos donde puedan participar sectores cada vez más amplios de compañeros y de pueblo.

"Desde el punto de vista periodístico las acciones de guerrillas no alcanzan generalmente el brillo de una noticia espectacular: son casi infantiles esos incendios de plantaciones, los postes caídos en el camino, los ataques nocturnos a puestos militares, los camiones que "saltan" o los trenes descarrilados. Sorprenden la primera vez y entonces son noticia. Después se repiten a diario" (Argelia, 1954).

Quizás el valor real de esa forma de actuar no residía en la espectacularidad o en la resonancia periodística tanto como en la repetición y en la cantidad, con lo que significa para el pueblo participante o testigo y para el enemigo impotente.

Esta alternativa que tiene para nosotros el valor que ya hemos señalado, acusa para el pueblo mayor valor aún.

Hemos aportado el embrión de la organización armada, herramienta imprescindible para comenzar la lucha. Pero como revolucionarios tenemos ahora un déficit con el pueblo. El año 1968 ofreció condiciones para pasar a la acción y no pudimos, por errores, por limitaciones. No corresponde aquí analizar por qué. Hemos concitado esperanzas y expectativas; la realidad va más rápido que nosotros. Antes no importaba tanto como ahora actuar o no actuar en el momento oportuno. La lucha armada es la única alternativa que le queda al pueblo. Además de haberlo predicado nosotros y otras fuerzas políticas, el pueblo lo va comprendiendo, a través de sus vanguardias especialmente.

La principal forma de organización de las masas, el movimiento sindical, ha resultado ineficaz, con los métodos tradicionales de lucha, para enfrentar los nuevos tiempos preñados de represión, las medidas represivas de todo tipo, de mayor o menor grado de violencia, según lo ha necesitado el Gobierno. La "legalización" de la represión, plantea la necesidad de nuevos encuadres organizativos y nuevos métodos de lucha para el movimiento popular, que se va insinuando espontáneamente o se va desarrollando a través de la labor consciente de las vanguardias revolucionarias. Hemos llegado al punto de agotamiento total de las posibilidades del sindicalismo del viejo estilo. Ahora resta para mantener la actividad sindical dentro de la legalidad, sólo la claudicación y la colaboración en mayor o menor grado con el régimen. Las masas buscarán y encontrarán, -aún para luchar por sus reivindicaciones más elementales formas y métodos nuevos, dadas las condiciones del país, el propio sindicalismo honesto trascenderá sus específicos marcos para transformarse en otra cosa: en la lucha política armada y revolucionaria para voltear al régimen. Eso sucederá más tarde o más temprano, pero sucederá.

Aquí como en Cuba, Argelia, Vietnam, etc., las masas se expresarán -aún para las luchas más elementales- a través de la lucha armada y de los movimientos que la llevan adelante, (ML 26, FLN argelino, FLN Viet Nam, etc.). Las huelgas generales en definitiva serán llamadas desde esos organismos y no desde centrales obreras legales puesto que si estas representan verdaderamente los intereses de las masas trabajadoras dejarán de ser centrales legales, por obra y gracia de las clases dominantes. Se terminó definitivamente el Uruguay batllista y hay que comprenderlo y actuar en consecuencia

¿Por qué estos planteamientos? ¿Por qué esta dilapidación de energías populares?

Por una razón: en las fuerzas progresistas de algunos países de América existe una confusión terrible entre objetivos tácticos y estratégicos; en pequeñas posiciones tácticas se ha querido ver grandes objetivos tácticos y estratégicos. Hay que atribuir a la inteligencia de la reacción el que haya logrado hacer de estas mínimas posiciones ofensivas el objetivo fundamental de su enemigo de clase.
"En los lugares donde ocurren estas equivocaciones tan graves, el pueblo apronta año tras año sus legiones para consultas que le cuestan enormes sacrificios y que no tienen el más mínimo valor. Son pequeñas colinas dominadas por el fuego de la artillería enemiga. La colina parlamento, la colina legalidad, la colina huelga económica legal, la colina aumento de salarios, la colina constitución burguesa, la colina liberación de un héroe popular... Y lo peor de todo es que para ganar estas posiciones hay que intervenir en el juego político del Estado burgués, y para lograr el permiso de actuar en este peligroso juego, hay que demostrar que se es bueno, que no se es peligroso, que no se le ocurrirá a nadie asaltar cuarteles, ni trenes, ni destruir puentes, ni ajusticiar esbirros, ni torturadores, ni alzarse en las montañas, ni levantar con puño fuerte y punitivo la única y violenta afirmación de América: la lucha final por su redención". (Che Guevara: Táctica y Estrategia de la Revolución Latinoamericana).

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